Innovación: ¿Qué es y cómo aplicarla para hacer crecer tu negocio?

Hace muy poco asistimos al curso Innovación. Reinventando nuestra empresa, organizado en Santa Cruz de Tenerife por Ser Empresarios y Escoex (International Business School). La jornada -¡muy interesante!-, la tercera de un ciclo de encuentros formativos para empresarios que se organiza en la capital, e impartida por el director de alumnos y de marketing de Escoex, Iván Santana, nos sirvió para profundizar en este concepto básico que, muchas veces, se le escapa a las pequeñas y medianas empresas.

Startup Stock Photos

¿Por qué nos parece interesante? Pues porque precisamente una de las facetas en las que la innovación se convierte en herramienta imprescindible es el la comunicación y el marketing. Hablamos de la era de Internet, del social media, de la necesidad de ‘estar’ en la web -en el sentido más literal de la palabra- para poder crecer. También de un nuevo paradigma de negocio en el que es posible trabajar sin una oficina física, con el ahorro de costes y la comodidad que ello implica. De hecho, existen cada vez más empresas que funcionan exclusivamente a través de Internet, en las que la comunicación online es, por tanto, una herramienta imprescindible.

De otro lado, durante la última década se ha producido otro cambio en el paradigma empresarial en lo que a comunicación y marketing se refiere: hemos entrado en la nueva era de la “economía de la reputación”, lo que se traduce en que las empresas e instituciones se enfrentan hoy al reto de recuperar la confianza de los ciudadanos y fortalecer sus marcas corporativas, que son los intangibles clave para crear ventajas competitivas estratégicas.

En definitiva, el impacto de los cambios tecnológicos y el desarrollo de las redes sociales están provocando importantes cambios tanto la comunicación empresarial como en los medios de comunicación social. La cercanía al cliente, el feedback que ofrece Internet… La forma de entender la comunicación corporativa ha cambiado para siempre.

De ahí que nos encontremos en un momento clave del desarrollo de la llamada innovación de marketing, que no es otra cosa que la implementación de nuevos métodos, incluyendo mejoras no sólo en el diseño meramente estético de un producto o embalaje, precio y distribución, sino también en su promoción y en la forma de hacer llegar el mensaje al cliente.

Nuevas tendencias, nuevos retos

Todo esto que suena tan teórico supone muchas y muy diversas consecuencias prácticas: si mi floristería no ofrece venta online y la de mi competidor sí, estaré perdiendo potenciales clientes. Si la clínica veterinaria más cercana a mi negocio ofrece promociones a través de Facebook, cuenta con un blog corporativo con consejos sobre animales, o acumula una larga lista de críticas positivas en la red, es muy probable que cualquiera se decante por ella. Podemos quedarnos quietos ante el cambio, o bien atender a lo que sucede a nuestro alrededor e intentar cambiar la forma de entender nuestra empresa. Es decir, innovar.

Porque innovar no consiste sólo en el desarrollo de una idea puntual: es una forma de mirar, de observar, de dirigir y gestionar la empresa planteándose permanentemente en qué se puede mejorar, y exige una labor de escucha continua. Por eso, para innovar hay que estar informado sobre qué está haciendo la competencia. Incluso sobre lo que están haciendo empresas de otros sectores, porque de ellas podemos extraer ideas perfectamente aplicables a nuestro negocio que aún no se hayan desarrollado, yendo así un paso por delante.

Si aplicamos todo ello al ámbito del marketing y la comunicación, es fácil identificar que existe un amplio porcentaje de empresas que aún no han querido o no han sabido dar el paso hacia el desarrollo adecuado de su imagen de marca. Es decir, el momento es idóneo para marcar la diferencia, y más aún en el mundo de Internet. Ya lo dijo Henry Ford hace varias décadas: “Dejar de hacer publicidad para ahorrar dinero es como detener el reloj para ahorrar tiempo”. Invertir en intangibles como una buena estrategia de comunicación puede ser mucho más rentable de lo que parece a simple vista.

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