Emprendedores: 3 claves para crecer sin financiación exterior

En Sicre Comunicación nos encanta estar al día en emprendimiento y por eso intentamos no perdernos ni una ocasión de aprender de los grandes y compartir experiencias con otros compañeros de aventuras. A ello fuimos dispuestos ayer caminito de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, que acogió el evento ‘Los clientes, el mejor aval del éxito de una startup’. El coloquio –¡interesantísimo!- sirvió de presentación para el lanzamiento de la 4ª edición Olympo Boxes y, de paso, trajo como ‘extra’ la intervención de Mario López de Ávila, fundador de la UEIA, la primera aceleradora de empresas sociales de base tecnológica en el mundo y uno de los promotores e inversores de referencia en España en el ámbito de las startups.

La crisis como detonante hacia el emprendimiento

El punto de partida es bien conocido: la crisis económica y el aumento exponencial del desempleo en los últimos años se han convertido en detonante de un crecimiento inusitado del número de emprendedores. Son muchos los que se han lanzado a la búsqueda de un proyecto propio con el que reciclarse y lograr una alternativa al trabajo por cuenta ajena con el que, de paso, acercarse al sueño de la autorrealización y la satisfacción personal.

Se trata en muchos casos de personas que jamás habían emprendido y que pueden encontrarse perdidas a la hora de desarrollar su idea de negocio. Por eso, consejos como los que nos reveló Mario pueden servir de mucho, aunque, principalmente, tal y como asegura nuestro ponente, se trata de una cuestión de actitud: sin las cualidades adecuadas, no hay herramienta ni guía que valga. Y esa actitud pasa inevitablemente por ‘echarle morro’ y trabajar con constancia y mucha creatividad.

Con todo, siempre hay esquemas y pautas que conviene seguir y enseñanzas que pueden inspirarnos y allanarnos el camino cuando se produzcan dificultades. Eso sí, todo ello partiendo de la idea de que es necesario que cada cual encuentre su camino y su fórmula para el éxito, aprendiendo de aquí y de allá y adaptando esas enseñanzas a lo que crea mejor para su negocio.

Primera regla: debes ser un ‘emprendedor trampeador’

Una de las claves para lograr el éxito como emprendedores consiste en trampear. ¿Y qué significa esto? Aprender a dar forma a nuestra idea siendo listos, evitando gastos innecesarios y apurando al máximo hasta que seamos plenamente conscientes de que nuestra idea es viable y tiene un hueco en el mercado. No hay que perder de vista que, cuando se trata de emprender, resulta que es mejor no tener dinero que tenerlo. ¿Por qué? Pues porque de este modo, tal y como aseguró Mario, seremos mucho más cuidados a la hora de gastar y aprenderemos a optimizar y exprimir al máximo los recursos que nos rodean antes de lanzarnos a gastar un solo euro.

De hecho, existe la fórmula “a menos dinero, más éxito”, y la estadística la avala. Prueba de ello es que el escalado prematuro es la primera causa de muerte y fracaso de las startups, es decir, tratar de crecer demasiado pronto, antes de haber definido un modelo de negocio completo y de haber validado que éste sea viable y rentable: contratar a demasiada gente, cargarnos de funcionalidades no necesarias… son decisiones que no jugarán a tu favor. La clave está en no tomar decisiones de gasto e inversión a la ligera.

Al contrario, la startup ‘tampeadora’ busca caminos alternativos a la financiación hasta que genera ingresos suficientes para obtener un remanente que invertir en el desarrollo del proyecto. El objetivo es simple: lograr la rentabilidad suficiente para cubrir costes y poder sobrevivir. Es más, si logras mantenerte centrado y controlar costes mientras construyes algo que el mercado esté dispuesto a comprar, es muy probable que cualquier posible inversor te mire con mejores ojos: mejor un proyecto desarrollado, austero y en pleno crecimiento que una buena idea en el aire.

Segunda regla: no existe un método infalible

Esta segunda enseñanza nos parece clave: no hay técnicas ni herramientas infalibles para llegar al éxito. Ser un emprendedor trampeador supone una mentalidad, una forma de actuar en el mundo… y no hay atajos ni procedimientos escritos para ello.

En este sentido, Mario nos transmite una máxima que nos resulta valiosísima: “Mejor alquilado que comprado, mejor prestado que alquilado, y mejor gratis que prestado”. ¿Y lo mejor de todo? No necesitarlo”. Hay que repetirse esto mentalmente cada vez que se acerque una decisión de gasto: puede servir de mucho y ayudarnos a tener claro nuestro objetivo.

También hay tener en cuenta que el emprendedor trampeador no se arriesga y conserva su puesto de trabajo, si lo tiene… aunque ello signifique dormir menos horas y trabajar el doble. El emprendedor trampeador también ahorra todo lo que puede antes de lanzarse… incluso si ello implica restar caprichos. Por lo demás, toca movilizarse, acudir a concursos y pedir toda la ayuda que se pueda. El emprendedor trampeador del que habla Mario es , en definitiva, “hábil y creativo”.

Tercera regla: ¡Mucha disciplina!

Y esto es algo de lo que muchos carecemos. Esta máxima pasa por ser muy constantes en el día a día y no perder de vista nuestro objetivo y cómo llegar a alcanzarlo, pero también por cumplir con un deber clave que a muchos se les escapa: trabajar con un presupuesto. Siempre. De hecho, lo ideal es trabajar con dos presupuestos, uno para el proyecto y otro personal para cada miembro. ¿Por qué? Porque el eslabón más débil es el que se queda sin dinero. Por eso es necesario un control férreo de ingresos y gastos.

En definitiva, según nos aconseja nuestro ponente, lo ideal es que nunca tengamos que pedir dinero a inversores y que, si no queda más remedio, lo hagamos lo más tarde posible, cuando el proyecto ya esté asentado. Siempre es mejor maximizar el aprendizaje y, cuando el modelo de negocio ya sea escalable, entonces tocará contratar y empezar a ‘levantar dinero’ para no perder la carrera.

Desde aquí queremos agradecer a Mario sus palabras, su cercanía y su sencillez a la hora de transmitir a todos los asistentes que sí se puede y que, con los ingredientes adecuados y una buena idea entre manos, el éxito estará garantizado.

¿Te han parecido interesantes estos comentarios? ¿Cuál es tu fórmula para alcanzar el éxito?